Blog de Perleta

Prólogo

Aquella noche hacía bastante frío, la suave brisa casi primaveral de pronto se convertía en fuertes ráfagas de viento helado, algo raro en la comunidad en la que vive ya que suele tener un tiempo bastante privilegiado.

Su turno de trabajo terminaba de madrugada así que a esas horas no pasaba nadie por la calle. Tal y como están ahora las cosas una ya no camina tan tranquila por la calle como antes, es injusto, pero están pasando tantas cosas últimamente...más que nunca se escuchan noticias de desapariciones, secuestros...  ya no se vive con esa tranquilidad de antes. Nerea recuerda cuando, con tan solo 12 años, pasaba los fines de semana y vacaciones en un pueblecito donde sus padres compraron una casa y la reformaron con toda la ilusión del mundo. Ella salía de casa sola, quedaba con un grupo de amigos que hizo al poco de llegar y entraba y salia de casa con total libertad, no como en la ciudad que, aunque no fuese una ciudad grande nada tenía que ver con ese pueblecito donde todo el mundo se conocía y se saludaba por la calle. 

Hoy en día, y tal y como estaban las cosas últimamente no cree que sus padres le hubiesen dado tanta libertad como entonces, y ahora, 15 años después, camina sola por la ciudad un miércoles a las 5:30 de la mañana y tiene miedo, toda precaución es poca, piensa ¿y si alguien le tiene vigilada y conoce sus horarios? ¿y si él vuelve después de tantos años? aunque no lo cree, ha pasado mucho tiempo... De pronto aparece una furgoneta que avanza lentamente en dirección contraria a la de ella, que camina por la acera de la izquierda, para en el ceda al paso que hay justo al lado del edificio de Nerea, pasan varios segundos, demasiados para ser solo un ceda donde además, por el espejo del cruce se ve claramente que no viene nadie, y lo que más empieza a inquietarle es que el conductor no mira hacia la calle, si no que clava su mirada en ella. Sin pensarlo acelera el paso, solo le faltan unos metros para llegar al portal, mete la mano en el bolsillo y coge la llave, justo cuando la furgoneta reanuda la marcha acercándose hacia donde está ella despacio, en el momento en el que está a su altura ella gira bruscamente, abre la puerta, se mete rápidamente en el portal y cierra la puerta tras ella. Desde la puerta de cristal ve como la furgoneta acelera y continua su marcha... ¿qué ha sido eso? ¿ eran imaginaciones suyas? No, tenía toda la pinta de lo que era, ese tipo, al que nunca había visto en su vida, ha estado a punto de secuestrarla.



Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: